Escribir, escribir, ¿Tiene sentido?…
General Junio 12th, 2008
Escribir, ¿Para qué?, De qué se trata este rollo de ponerse frente a una computadora o a un pedazo de papel y empezar a poner cosas ahí.
En mi caso, no puedo negar que existe una intención de querer comunicar a otras personas lo que pienso, si no fuera así, no tendría un blog y toda la bola de estupideces que están aquí se quedarían en mi computadora. Posiblemente también esté una parte de soberbia, de que los demás vean que yo no soy tan imbécil como suelen suponer, que al menos puedo dar a conocer las ideas que por una causa u otra me generan sentimientos, y frente a las cuales no puedo quedarme como un espectador más. Pero en el fondo es una especie de catarsis frente a una hoja de papel, es sacar aquello que me está inquietando, vomitar sentimientos para ver si al expresarlo los puedo entender, analizar y resolver. Es como tener una roncha incómoda y escribiendo es la única manera de calmar la comezón. Lo malo es que a veces el remedio sale peor que la enfermedad, y lo único que logro es hacer más grande la roncha.
Pero escribir también genera cierto grado de angustia, eso de exponerme a la crítica de los demás en cosas de las cuales por diferentes motivos soy sensible, es duro; y lo peor es que a veces esa crítica suele ser contundente y difícil de digerir, más cuando viene de gente a la que uno aprecia. Al final de cuentas es bien fácil para ellos hacerlo, no están mezclados con toda la carga emocional que dio lugar a lo que leen.
Esto de escribir es una actividad extraña, empieza en los sentimientos, en las ideas que generan, después no para de girar y dar vueltas dentro de mi cabeza; de pronto buscan salir a través de un pedazo de papel o del teclado de la computadora, y continua molestando hasta que todo eso está más o menos ordenado por medio de palabras. Leo lo que escribo y casi nunca me gusta, a veces ni siquiera lo entiendo, de aquí cambio algunas cosas, empieza de nuevo; hasta que me vence lo que tengo enfrente, digo ¡ya basta!, y lo dejo así. Esta primera parte siempre es algo solitario, soy yo y mis ideas, casi nunca puedo escribir algo cuando estoy acompañado. Después viene la parte más difícil, la que hago con más temor: Ponerlo en el blog. Sé que tengo tres lectores, pero aún así no dejo de sentir cierto miedo al hacerlo, a veces siento que es exponerme demasiado. Lo interesante es que esta actividad que empezó en la soledad, en ese momento se vuelve comunitaria, necesita forzosamente de los demás para que tenga razón de ser; se pierde esa intimidad que le dio origen para ser una especie de exhibición forzada en una vitrina por la cual nos observan un montón de desconocidos.
Así es esto de escribir, una dicotomía aparentemente contradictoria, pero que las palabras hacen que encuentre sentido para todos.
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